viernes, 15 de abril de 2016

Adicción, alienación, solipsismo y el texteo en smartphones

Felipe de Jesús Balderas

Un vistazo de dos segundos, es un video que vi ayer en la televisión y que busca hacer conciencia sobre el uso y abuso del teléfono inteligente, de manera particular cuando las personas van manejando. El video presenta cuatro situaciones, fatales por cierto donde se pone en evidencia el contenido de los mensajes, teñidos de una trivialidad mayúscula como; “ya viste mi nuevo peinado”, otro que dice: ¿vamos al concierto? y otros dos, en la misma tesitura. En el primero, se provoca un choque, otro se sale de la carretera, otro más se impacta con una estructura y por último otro que atropella a un peatón que cruza la calle. El video es de origen inglés, pero con alcance y aplicación al mundo occidental donde se han puesto de moda estos aparatos que por un lado nos acercan con los lejanos y por el otro, nos separan de los cercanos. La variable es la acción de textear, por cierto un verbo inexistente en la Real Academia de la Lengua Española, que me permito utilizar y que se ha puesto de moda entre los usuarios.

El tema de la tecnología es un tema profundo y apasionante, eso se ve en la pasión y adicción que una buena parte de la población tiene por los smartpohne que se han convertido ya, en una prolongación del cuerpo, es decir, otra parte imprescindible del organismo y uno de los pocos elementos democráticos que existen en nuestro país, porque su uso no es exclusivo de la clase pudiente; sino que los clase-medieros y las clases necesitadas se vuelven uno en la utilización de esta herramienta. Pero ¿Qué hay detrás de la práctica del texteo y del abuso desmedido del celular?

En principio, adicción. No hay un lugar donde no haya una persona que no éste abstraída con el uso del aparato. En la parada del autobús, dentro del autobús, en los pasillos, en las instituciones, en las oficinas, en las iglesias, en los bancos, en las gasolineras, en el aeropuerto, en los funerales, en el supermercado, en el cine, en el salón de clases, cuando van caminando por la calle, en el semáforo… y hasta manejando; en fin, casi donde hay movilidad humana, habrá alguien que este compartiendo la vida con alguien a quien no ve, porque dificulta entrar en contacto con quien si ve ¿y el respeto? Solo para estar a tono, el respeto, viene del latín respectus y significa atención al otro, para quedar claros es la aplicación de la regla de oro “lo que no quieras que hagan contigo, no lo hagas con los demás”.

En un segundo momento la alienación, que es cuando nos volvemos totalmente ajenos a la realidad, a lo que nos rodea. Los demás se vuelven invisibles, no existen porque parecer ser que solamente existe mi realidad. Nos volvemos indolentes, porque no nos enteramos de nada, porque no veo nada, porque la realidad me es ajena, porque estoy ajeno a una realidad de la que en justicia no debemos sustraernos. La violencia, la inseguridad, la desigualdad son problemas que nos afectan y son problemas que nos competen, por tanto, no me puedo evadir de la realidad ¿Por qué crees que hoy por hoy los hombres más ricos del mundo son quienes se han apropiado de la industria telefónica? No son los dueños del oro, de la plata o el petróleo, son los magnates de las telecomunicaciones; la fortuna de Carlos Slim según datos de la revista Forbes anda por los 50,000 mil millones de dólares, y todo gracias a cada uno de los que alegre y primaveralmente usamos nuestro celular.

En un tercer momento el solipsismo, que es la forma de pensar que postula que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que éste es la única realidad tangible, no hay más. Es el fomento del egoísmo por encima de todo lo demás. Porque se complica la interdependencia, porque el uso del celular se convierte en una defensa para no entrar en dialogo con quienes nos rodean, es decir, nos cancelamos. En los restaurantes es común ver mesas donde hay dos personas y las dos están texteando, lo ridículo es que hasta donde hay 4 están haciendo lo mismo, rompiendo completamente el sentido de la reunión. Y en concreto con el texteo cuando se va manejando son varias situaciones las que se dan, mencionaré solo cuatro. En principio, el conductor aparta la vista de la carretera, dándose una distracción visual. Se aparta la mente del manejo, produciéndose una distracción cognitiva y aparta las manos del volante, produciéndose una distracción física. Y si el teléfono timbra puede darse distracción auditiva. Si alguien sigue pensando que no pasa nada le pido que vea las cifras que se dan en México y en el mundo por estas causas.

Hay un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud llamado “Uso del celular al volante: un problema creciente de distracción del conductor” que justamente hace un análisis al respecto. En el documento se afirma que el uso del teléfono celular puede afectar al desempeño de la conducción con respecto al incremento del tiempo de reacción para detectar y responder a acontecimientos, a la reducción de la capacidad para mantener una posición correcta en el carril, a reacciones de frenado más lentas con frenadas más intensas y distancias de parada más cortas, a la reducción de la capacidad para mantener la velocidad adecuada (esto es, normalmente se circula más despacio); al incremento del tiempo de reacción ante las señales de tráfico o no reparar en ellas, a la reducción del campo de visión (es decir, el conductor suele mirar más hacia delante que a la periferia o por los espejos), a la reducción de la distancia de seguridad; a calcular mal el espacio necesario en el flujo circulatorio para incorporarse con suficiente tiempo a la circulación de forma segura, al aumento del trabajo intelectual, lo que genera niveles de estrés y frustración más elevados; a la reducción de la percepción del conductor de lo que ocurre a su alrededor.

En algunos países ya existe alguna legislación que en nuestro país ni por asomo se plantea en la mesa de debate nacional. Por ejemplo, en el Reino Unido se cobra una multa de 60 libras esterlinas, aproximadamente unos 94 dólares por el uso del teléfono conduciendo. En Marruecos la multa es del equivalente a 60 dólares. En Portugal, han ampliado la prohibición del teléfono celular a los equipos de manos libres. En India se cobran 21 dólares o se piensa en el futuro inmediato subir la pena a seis meses de prisión. En 28 de los 50 estados de los Estados Unidos está prohibido que los conductores jóvenes utilicen un teléfono celular (sin o con manos libres) durante la conducción y en 18 estados está prohibido que los conductores de autobuses escolares utilicen ningún tipo de teléfono celular (incluidos los que tienen dispositivos de manos libres) cuando los pasajeros están en el autobús. En Buenos Aires (Argentina), en 2007 se aprobó una ley que prohíbe escribir o leer mensajes de texto mientras se conduce, con una multa de entre 200 y 2000 pesos, lo que equivale a 50 y 500 dólares.

Y en México ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay que hacer como ciudadanos para frenar esta situación? ¿Cuál es el papel del estado o del municipio? ¿Realmente se requiere endurecer las leyes? ¿Es un asunto que compete a la ciudadanía? ¿Es cuestión de prudencia o de leyes? ¿Qué se tiene que hacer en Saltillo? ¿Necesitamos que sigan ocurriendo accidentes para poder legislar al respecto? Por cierto, ¿Alguién nos podría informar sobre el accidente del 6 de abril de 2016, por la calle de Abasolo?. http://www.vanguardia.com.mx/articulo/adiccion-alienacion-solipitismo-y-el-texteo-en-smartphones

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